“Cosas maravillosas” narra la historia de un niño de siete años que crea una lista que comienza con las típicas cosas infantiles como «peleas de agua» y «permanecer despierto antes de acostarse y poder ver la televisión». A medida que el narrador envejece, va a la universidad, se enamora y se casa, la lista, que eventualmente crece a casi un millón de cosas, incluye algunas tan poco convencionales como «hacer pis en el mar y que nadie se entere», «el olor de los libros antiguos». Mientras tanto, el narrador descubre, para su desconsuelo, que la lista y sus mejores intenciones no son suficientes para evitar la tragedia.
Crítica Diario La Razón – La Paz, Bolivia
Obras maravillosas
Un niño de siete años hace una lista de cosas maravillosas por las que vale la pena vivir, luego de que su madre intenta suicidarse. Una lista para enamorarla de la vida, convencerla de querer vivir.
Uno: los helados; dos: quedarse hasta tarde viendo tele; seis: el olor a pasto recién cortado…
veinticinco: abrazarse; treinta y nueve: reventar las burbujas de nylon entre los dedos; cincuenta y
tres: mirarse a los ojos…
Porque, ¿quién puede pensar en suicidarse si la vida incluye cosa hermosas como bajar por una pendiente a toda velocidad y los panqueques con mucho, mucho dulce de leche?
La obra de la compañía uruguaya The Company que se presentó en el Teatro Municipal como parte del Fitaz fue escrita por Duncan Macmillan y dirigida por Eduardo Cervieri.
A pesar de ser un unipersonal, no es un monólogo; el actor, Juan Luis Granato, se hace cómplice de los espectadores que, seducidos por su humor y sensibilidad, se brindan a actuar personajes de la obra, a corear fragmentos de la lista, a ser activos en la construcción de esta historia.
El dispositivo es impecable; la obra genera un clima de intimidad y de maravilla. A medida que la lista se hace más larga, los espectadores imaginamos nuestra propia lista. Y es ahí donde esta obra hace su magia: nos invita a despertar.
A dejarnos maravillar de nuevo por la manera en que el sol entra por una ventana, la alegría de una cama tibia, nos invita a hacerle frente al horror de la muerte una alegría a la vez: escuchar un disco de vinilo, la voz de Nina Simone, y las obras de teatro, esas que te dejan temblando con lágrimas de gratitud.
En mi lista de cosas maravillosas Cosas Maravillosas está en el top 10, junto a pisar el pasto descalza y el olor a café en la mañana.
Camila Urioste
Dirección
Eduardo Cervieri.
Actúa
Juan Luis Granato
Sala
William Shakespeare


